El potente terremoto de magnitud 6,6 que
sacudió el sábado por la mañana el suroeste de China dejó al menos 124
muertos y miles de heridos, según las autoridades locales que han
enviado a la zona a miles de soldados para reforzar las operaciones de
rescate.
El temblor tuvo lugar al pie de la meseta tibetana, en la provincia
de Sichuan, una región con fuerte actividad sísmica que ya fue devastada
en 2008 por un potente terremoto.
El movimiento telúrico duró unos treinta segundos. Su epicentro se
situó cerca de la ciudad de Ya'an y sorprendió a la población justo
después de las 08H00 locales.
Diez horas después del terremoto, el balance alcanzó 124 muertos y
más de 3.000 heridos, indicó la agencia sismológica nacional citada por
la televisión estatal CCTV. Más de 260 réplicas sísmicas se sucedieron
durante el día, indicó el Diario del Pueblo en su página internet.
Las primeras fotos de la catástrofe mostraban edificios de poca altura destruidos y numerosos escombros en las calles.
Los 140 km de autopista entre la capital provincia, Chengdu, y Ya'an,
la localidad más cercana al epicentro del temblor, fueron prohibidos a
la circulación de particulares y reservados únicamente a las ambulancias
y camiones del ejército u otros vehículos de auxilio, constató la AFP.
Imágenes tomadas desde el cielo muestran zonas rurales donde las
casas parecían haberse desmoronado, y otras, más pobladas, donde los
daños eran más limitados.
Al menos 10.000 viviendas fueron destruidas, según el gobierno de Sichuan.
Las construcciones de la zona rurales china suelen tener materiales
de dudosa calidad y las normas antisísmicas casi no se respetan.
Más de 2.000 militares fueron enviados para reforzar a los
socorristas que estaban trabajando sobre el terreno, indicó la agencia
oficial China Nueva.
El nuevo presidente chino, Xi Jinping, pidió que se ayude a las
víctimas, mientras que el primer ministro Li Keqiang viajó a la región
afectada, al igual que solía hacer su predecesor Wen Jiabao, en caso de
catástrofes, lo que le hizo muy popular. "Las primeras 24 horas son
cruciales para salvar vidas", dijo el primer ministro.
El presidente ruso Vladimir Putin envió un telegrama de pésame a su
homólogo chino y le aseguró que Rusia está preparada para dar "toda la
ayuda necesaria" a China, anunció el Kremlin.
La provincia de Sichuan, una de las más pobladas de China con 80
millones de habitantes, fue devastada por un temblor en 2008 que dejó
unos 87.000 muertos y desaparecidos.
La agencia de prensa oficial indicó que el sismo del sábado alcanzó
una magnitud de 7 mientras que el Instituto Geofísico de Estados Unidos
(USGS) registró un temblor de magnitud 6,6. La profundidad fue estimada
en 12 km, una distancia muy baja lo que favorece que se produzcan muchos
daños.
Las operaciones de rescate se veían entorpecidas por deslizamientos de tierras provocados por el sismo, indicó CCTV.
El temblor se sintió muy fuerte en Chengdu, la capital provincial de
Sichuan, y hasta en la vecina metrópolis gigante de Chongqing, un
municipio con rango de provincia donde viven 33 millones de personas.
En esas dos megalópolis, los habitantes abandonaron sus domicilios precipitadamente.
Bertrille Snoeijer, una holandesa residente de Chengdu, estaba en su
domicilio cuando se produjo el sismo. "Poco después de las 08H00 todo
empezó a temblar, los objetos se cayeron", contó a la AFP.
Al igual que sus vecinos, la holandesa salió a la calle.
En la región más afectada por el sismo las comunicaciones telefónicas estaban cortadas o perturbadas.
Unos estudiantes estaban atrapados debajo de un edificio universitario que se hundió en Ya'an, indicó la página de información
Sina.com.
El sábado, los escolares chinos en general no tienen clase, salvo en
algunos institutos de enseñanza media. Una periodista del canal de
televisión local iba a contraer matrimonio este sábado, pero tuvo que
trabajar en "directo" para cubrir la catástrofe, vestida de blanco,
según una foto suya que circulaba por internet.
Poco después del terremoto de 2008, la calidad de la construcción de
las escuelas en Sichuan fue muy criticada. Familiares en duelo y
encolerizados habían exigido la verdad y quisieron entender por qué los
edificios a los que acudían sus niños se desplomaron con tal facilidad
cuando otros edificios oficiales resistieron.
Los terremotos son relativamente frecuentes en China, aunque la población está menos sensibilizada que en Japón.
El país fue escenario de uno de los sismos más mortíferos de la
historia, en la región de Tangshan (noreste), en 1976. Según las cifras
oficiales, el balance oficial de este terremoto fue de 242.000 muertos,
el triple según otras fuentes.